Me rompió la vida pero me trajo otra nueva

martagmaMe rompió mi vida para devolverme otra. Cuando el cáncer apareció, no le di paso, estaba en mi cuerpo pero mi mente no lo aceptó. Hasta entonces, todo había ido bien (no tenía una vida perfecta como nadie, pero era relativamente llevadera) ,me sentía segura, agradecida, confiada, soñaba un futuro y a pesar del diagnóstico con metástasis inicial. Quizá fue un mecanismo de defensa, quizá una huída , pero mi pensamiento no estaba en la enfermedad sino en superar el tratamiento. El cáncer estaba en mi cuerpo, pero no había pasado de ahí, me había quitado los pechos, el pelo y algunos kilos, pero no mi alegría, ni mi visión positiva de las cosas, ni el control sobre mi vida. Todo volvería…
Terminando el tratamiento duro de quimioterapia (ocho ciclos de 21 días) mi cuerpo estaba hecho un despojo, no me reconocía en él, tomé conciencia de gravedad, y el cáncer conectó con mi mente. Me hundió enfrentarme a la realidad, no estaba curada, solo había recorrido parte de la lucha que ya nunca terminaría. Lo sabía desde el principio, los médicos me lo habían dicho: enfermedad incurable, estadio IV, metástasis… palabras duras para cualquiera menos para mí, porque mi vida no se iba a romper de un día para otro, no se iba a quebrar por un visita al médico, por unas pruebas en un hospital…mi vida iba a seguir y cuando me recuperara de la quimioterapia y de la operación todo volvería a ser como antes, yo tenía el control,

ETAPA 1 : NEGACIÓN. Me cuidaba, salía con amigos, pasaba los días malos post gotero y de nuevo para arriba, así hasta ocho ciclos durante siete meses.
Al día siguiente de mi último gotero de quimioterapia, cuando me volvieron a citar para el siguiente gotero de anticuerpos me desmoroné, me enteré, tomé conciencia, le di cabida a la razón…. y entonces me rompió el alma

ETAPA 2: TRISTEZA . Con 46 años estaba más cerca de todos aquellos ancianos a los que apenas había prestado atención hasta ese momento y ahora se me hacían similares a mí. Como si de un gran empujón en mi camino se tratara, me había saltado muchos pasos, sentía que ya estaba al final de mi vida, y qué profundo miedo a la muerte!. Me invadió la angustia por lo desconocido y perdí la ilusión. Si no tenía futuro, si no tenía proyectos…qué me mantenía aquí, sobrevivir? Eso no es un objetivo vital, eso no es un proyecto de vida, pensaba. La enfermedad me tenía inundada, era incapaz de pensar en otra cosa: cáncer, tratamientos, muerte…me sentía débil, ya no tenía confianza en mí misma, quién me iba a seguir queriendo si ni siquiera yo me quería ya.

ETAPA 3: ENFADO. Me invadió la tristeza, la amargura, el sufrimiento profundo… Estaba enfadada por cómo me habían tratado los médicos y porque no me sentía comprendida por casi nadie … Si bien es cierto, yo luchaba, ninguna de ellas se iba a quedar instalada en mí sin encontrar resistencia. Lloraba cada día, en soledad; Dios! Que sola me sentía!. Mientras, seguía empeñada en recuperar mi fuerza física, mis ocupaciones, mi vida… El cuerpo estaba muy dañado, pero es que ya no le iban a dar descanso, tratamiento crónico, entonces lo entendí, crónico quiere decir para siempre. Estaba desbordada, me encontraba físicamente muy mal. La medicación que supuestamente nunca podía dejar me generaba un prurito “infernal” que no me dejaba descansar y sólo se aliviaba con bloques de hielo y crema anestésica… y lo peor era pensar que nunca terminaría salvo que la enfermedad volviera a atacar, entonces la sálida de ese estado era aún peor. Que angustia Dios!
Pero luchaba …Venga Marta! Volverás a trabajar, volverás a disfrutar de todo como antes, volverás a verte bien en el espejo, pero cuánto más empeño ponía en volver a mi vida anterior, en mirar atrás, a la Marta de antes, más me hundía porque esa Marta ya no existía, se había ido con el cáncer. Mientras, iba de médico en médico para ver si me podía ayudar con los síntomas: naturópatas, dermatólogos, inmunólogos, neurofisiólogos, acupunturas y hasta neurocirujanos (me habían hablado que quizá cortando alguna conexión nerviosa… ) y al final siempre lo mismo… “esto son efectos de la medicación que te mantiene viva”. Os imagináis qué cárcel?. Pero la vida sigue, mi marido sufrió problemas de salud, los hijos adolescentes con sus “problemitas” de la edad, mi madre recién viuda y su necesidad de compañía y en fin… el mundo rodando como no podía ser de otra manera.
Mi interior estaba oscuro, pero seguían ahí mis estrellas, nunca me dejaron: el amor de mi marido, sobre todo él, mi familia, mis hijos y amigos, cuántas muestras de afecto! … Por ellos! no puedo defraudarles!, me decía. No me sentía bien, pero pensaba “házselo fácil” sonríe, acéptales los gestos, acéptales las muestras de cariño… , aunque te parezcan “torpes” o inadecuadas . Dios!!! Cuánto te he llorado contándote las pena que no quería transmitir a mis otros amores. En momentos de debilidad, me desahoga con los más cercanos, buscaba consuelo intentando transmitir mis dolores internos, casi encontraba la respuesta buscada. Para los demás lo peor había pasado, el pelo vuelve a crecer, el cuerpo empieza a recuperarse, para muchas personas todo está ya bien o eso quieren creer. Y yo, mientras, rota por dentro, quien quiere una amargada a su lado?. Se despertó en mí una profunda empatía por todos aquellos que sufrían, especialmente por los enfermos y los ancianos. Entendí que te pase lo que te pase en esta vida, nadie va acompañarte en el camino del dolor, ahí estaba sola, pero feliz sí que me querían a su lado. Y así , un poco empujada por lo que mi entorno me exigía, no sé como cambié mi foco, dejé de mirar hacia la enfermedad para mirar hacia la vida, la mía, la que ahora tenía, la que me quedaba por vivir. El cáncer se había llevado a la Marta de ese momento, pero me estaba enseñando otra Marta en mí. Había perdido muchas cosas, pero cuántas iba a descubrir.

ETAPA 4: ACEPTACIÓN. La sensación de provisionalidad dio paso a la de urgencia. Sí! estoy de paso! pero todos estamos de paso y yo entonces me di cuenta: unos nos iremos antes y otros después, cada uno un libro en blanco por llenar con más o menos páginas, pero con final .

Dejé de mirar hacia atrás y empecé a buscar la Marta que quería ser en lo que me quedaba de vida, fuera el tiempo que fuera… Como a nivel físico se me hacían insoportables los tratamientos, le pedí a mi oncólogo que me los retirara. Esto sirvió para que tomara en cuenta mi verdadero “calvario” con las medicaciones y me retiró una a una cada medicación (entonces cuatro diferentes) hasta que dimos con la que me producía esos terribles efectos. Pasaron meses, pero empecé a recupera la paz, la serenidad, a pensar de otra manera, a vivir dando un nuevo sentido a mi vida. Yo tenía que decidir cómo quería escribir las páginas que me quedaban y cuál iba a ser mi respuesta.

Han pasado ya tres años y medio desde que todo empezó y solo pienso en vivir cada día, cada momento y en dar gracias por todo lo bueno que tengo y disfrutar de cada instante bueno y en dejar pasar cada malo con esperanza de que pasará, todo pasará. Vivir la rutina con plena consciencia, no es un simplemente un “eslogan”, es un regalo. Ya no me interesa juzgar a nadie, solo quiero dejar a los míos momentos buenos para el recuerdo : conversaciones, besos, vivencias compartidas… , pero bueno esto es un deseo que no siempre consigo cumplir claro, porque tengo los mismos defectos de siempre. Los goteros e inyecciones no me han inmunizado a seguir siendo tan humana como cualquiera…. Pero ya he encontrado el sentido a mi vida, llenarla de Amor. Creo que soy mejor persona, pero no porque crea que el cáncer en general lo haya hecho; sino porque el sufrimiento profundo me ha ayudado a conocerme mejor y saber qué quiero hacer con el milagro diario de la vida. Ahora vivo confiada y sostenida por Dios, soy más consciente que nunca de que no soy nada, me ha dado una buena bofetada de humildad (yo que me creía tantas cosas…) , este proyecto me da paz, me ilusiona y no depende del tiempo. No hay plazos que cumplir, a veces tengo miedo pero he aprendido a vivir con él. Y ahora siempre pienso : “La vida cariño, la vida…” y lo que te queda…. MargaGM

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Un comentario en “Me rompió la vida pero me trajo otra nueva

  1. Martha

    Es cierto todo lo que escribes, muy cierto y uno aprende a vivirr así, dejando de ser victima para aparentar ser una mujer valiente que no tiene miedo. Te entiendo y me identifico plenamente contigo, yo llevo asi ya 6 años. Gracias por comoartirlo. Somos únicas. 💗💪

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